El proyecto se concibe como un lugar donde diferentes ritmos de trabajo pueden coexistir sin aislarse. En lugar de separar funciones, se busca mantener la continuidad visual mediante cerramientos transparentes y planos abiertos que permiten percibir la actividad del conjunto.
La organización se apoya en capas: zonas más públicas, áreas de concentración y espacios de apoyo conviven dentro de un mismo ámbito, diferenciados por la iluminación, la materialidad y el nivel acústico. De este modo, el usuario permanece conectado al entorno sin perder comodidad ni atención.
El interiorismo no impone una escena fija, sino que acompaña el flujo cotidiano de personas, reuniones y tareas, entendiendo el espacio como un entorno activo y cambiante a lo largo del día.
